Sobre el “nuevo” PCE marxista-leninista

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Finalizado ya el XX Congreso del PCE, y a expensas del X Congreso de eso que se llama PCM, y que tras lo adoptado este fin de semana en el XX Congreso debería pasar a llamarse PCE-Madrid o algo similar, podemos hacer unas breves valoraciones sobre algo muy importante aprobado este fin de semana. Algo que puede, y debe, marcar la evolución del PCE en particular y de las izquierdas españolas en general en tanto que es histórico. Tras 40 años de eurocomunismo primero, y postmodernismo después, el PCE vuelve a declararse marxista-leninista en sus estatutos.

Para valorar si tiene sentido retomar el marxismo-leninismo en los programas de las formaciones políticas que quedaron del comunismo en el siglo XXI, primero hay que valorar las implicaciones directas, a corto plazo, que tiene la (re)adopción de la doctrina (ML a partir de ahora) en el seno del PCE. Una vez hecho esto, podremos valorar si tiene sentido retomar el ML, en tanto que ello implica valorar posibles implicaciones a medio y largo plazo. Nuestro diagnóstico se redacta mediante puntos:

  1. (Re)adoptar el ML como doctrina del PCE es, a mi juicio, un acierto. Por un motivo histórico simple. El ML ha demostrado históricamente ser la única doctrina política capaz de tomar el poder del Estado burgués, abolirlo y empezar un proceso de “extinción” del Estado socialista caminando hacia el comunismo. Esta es la idea ML sintetizada por Lenin en El Estado y la revolución. ¿Qué significa? No significa llegar a un horizonte anarquista sin Estados, sin sociedades políticas y sin clases sociales. Significa, simplemente, abolir el Estado burgués en tanto superestructura del capital (base del modo de producción capitalista) y extinguir progresivamente la dictadura del proletariado en tanto ya no quede ni base (capital) ni superestructura alguna que permita el resurgir del modo de producción capitalista, llegando a una fase, el comunismo, en la que las clases sociales que se generaron en torno al capital ya no existan ni puedan volver a existir. En una sociedad comunista, no obstante, seguirá existiendo la burocracia, la apropiación de territorio, las fronteras, la administración pública, la defensa (la guerra), etc. Y seguirán habiendo clases sociales, pero no en torno a las relaciones de producción capitalistas. El comunismo, por tanto, aparte de ser una finalidad para los partidos políticos ML, es también un límite que perfila la acción del sujeto revolucionario en su praxis socialista en el Mundo. Es, como dirían Marx y Engels en La ideología alemana “el movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual” partiendo del aquí y ahora, de las premisas del presente, influidas eso sí por el pretérito que lo determina, sin nosotros poder influir en él. Todo lo anterior dicho no es óbice para reconocer el fracaso de las experiencias ML en Europa oriental que todos conocemos. Pero no hay que olvidar que, precisamente, esas experiencias abandonaron en un momento dado esta premisa fundamental del ML. Lo que ha de quedar claro en esta nueva etapa del PCE es que el comunismo pretende esto, y no otra cosa. Y el comunismo ML, al tener esta idea, este proyecto, en sus fundamentos básicos, ha sido la única doctrina política que, en verdad, puso en jaque al modo de producción capitalista. Para que vuelva a ponerlo en jaque, el ML del siglo XXI ha de recuperar esta idea y, al mismo tiempo, abandonar cualquier idea, postmoderna o eurocomunista, orientada a un horizonte anarquista, y por tanto humanista, que es incompatible con las ideas de Marx, Engels, Lenin y Stalin.
  2. (Re)adoptar el ML es un acierto, también, porque permite abrir debates en el seno del PCE que, antes, estaban vetados. Uno de ellos es sobre la Historia misma de la izquierda comunista en España y a escala internacional. En España es importante realizar un análisis crítico de la Historia del PCE, de sus aciertos y de sus errores, tratando de conservar lo bueno y deshechar lo malo. Ahora bien, ¿cómo determinar lo bueno y lo malo? Simple. Bueno será aquello que posibilite elevar a los trabajadores españoles a la condición de clase nacional, esto es, a hacer la revolución comunista en España. Malo será aquello que no lo posibilite. Por eso es necesario abrir el melon en varios campos. Uno de ellos es sobre el desarrollo mismo del marxismo en España. En mi reciente libro, El marxismo y la cuestión nacional española, editado por El Viejo Topo, afirmo que uno de los grandes problemas de España es que no ha habido nunca un marxismo netamente español. Para que una nación tenga un marxismo propio deben darse dos condiciones para su desarrollo: a) coherencia y engarce con la doctrina ML, y b) coherencia y engarce con las tradiciones filosóficas, culturales y sociopolíticas de la nación concreta en que el marxismo nacional se vaya a conformar. Eso nunca ha ocurrido en España, lo que equivale a decir que, aún teniendo militantes, economistas, historiadores o filósofos marxistas más que competentes, y un PCE que va a complir en breve su centenario, nunca ha habido un marxismo netamente español, condición necesaria pero no suficiente para la toma del poder del Estado burgués. Ahora, adoptando el ML, el PCE puede ser el motor de la construcción del marxismo español al fin.
  3. Pero hay un elemento sobre el cual el PCE debe posicionarse mejor. Y vuelvo a mi libro ya mencionado, pues esta obra tiene, como objeto fundamental, contribuir a la construcción de un marxismo español de verdad, algo que se dice ya es posible en mi libro, y que la (re)adopción del ML en el PCE es una muestra de ello. Sin embargo, quedan cosas por resolver. Una de ellas es la contradicción, que con el tiempo estallará, entre recuperar el centralismo democrático y propugnar un Estado federal para España. El ML, a nivel administrativo, defiende desde siempre un modelo republicano, centralista y unitario de Estado. El ML es jacobino, siempre lo ha sido y siempre lo será. El ML solo puede defender el modelo federal como transición entre una monarquía absoluta o un imperio colonial y el Estado jacobino ML. Sin embargo, el régimen de 1978 no es ni un imperio colonial ni una monarquía absoluta. A pesar de ser una transformación de la ley a la ley de la dictadura franquista, el régimen de 1978, sin dejar de ser una dictadura de la burguesía (una burguesía no centralizada solo en Madrid, sino dispersa en varias regiones del país), es una monarquía parlamentaria democrática. Y una de las democracias burguesas más avanzadas del Mundo, todo hay que decirlo. Por tanto, afirmar que España es un “Estado fascista” hoy día equivale a no comprender el abc del marxismo. El PCE ML debe hacer compatible su nueva definición política con actuar en un marco político democrático, como acertadamente señaló Enrique Santiago en el cierre del XX Congreso. Pero hay que añadir que, incluso a mi juicio de manera muy excesiva, la monarquía española actual es una de las democracias burguesas con más amplio rango de libertades civiles del mundo, y con mayor oferta partitocrática, sobre todo en lo que respecta a la oferta de partidos políticos separatistas, los cuales ni siquiera, en verdad, son Partidos, en tanto que no quieren ser parte de un todo, España, que quieren destruir. Evidentemente, hay represión. Pero es que todo Estado, por el mero hecho de existir, reprime. Si no reprimiese, se hundiriá. Incluso una España ML reprimiría, si cabe con más dureza que la monarquía parlamentaria actual. Y, si es ML en verdad, reprimiría con mucha contundencia el separatismo. Por eso, “condenar” la represión sobre Cataluña, en tanto que el modelo de Estado ML es siempre jacobino, no tiene sentido, pues el PCE en el poder tendría no solo que reprimir todo intento separatista catalán, sino en cualquier región de España, e incluso eliminaría todo privilegio, como los privilegios en oposiciones a funcionario en materia lingüística o los cupos vasco-navarros. El PCE debe abandonar la defensa de un modelo federal de Estado, de raíz anarquista, krausista, austro-marxista y muy influido por el pasado clerical de buena parte de su más veterana militancia. Este modelo federal, y confederal, es el caballo de Troya del separatismo, el cual deberiá ser combatido por el PCE ML con más virulencia que por parte de ningún otro Partido. Porque se corre el riesgo de verse superados por las circunstancias. La Plataforma Ahora, que pretende suponer una recuperación del ala socialdemócrata de UPyD, podría convertirse en el gérmen real de una izquierda definida nacional, socialdemócrata, en el medio plazo. Y si el PCE sigue en sus trece federalistas y tolerantes con el neofeudalismo separatista, su (re)adopción del ML lo único que conseguirá es caricaturizar una doctrina histórica de éxito. Al menos, que el PCE sea de nuevo ML permite abrir el debate sobre la cuestión nacional española, sobre el modelo de Estado, sobre la idea de nación, etc. Lo que hay que conseguir es que este debate no sea prostituido por oportunistas y analfabetos funcionales que, siguiendo en la inercia del España=Franco, hagan a Marx y a  Lenin irreconocibles.
  4. Es necesario abrir el melón sobre Stalin. No se puede (re)adoptar el ML para volver a una situación en la que ya el PCE estuvo, en la posterior al XX Congreso del PCUS y al famoso “informe secreto” de Nikita Kruschev. El entonces sucesor de Stalin fue, simple y llanamente, el Bartolomé de las Casas del Imperio Soviético. Es decir, quien estableció, ya para siempre, la Leyenda Negra del comunismo ML hasta hoy día. Esa Leyenda Negra antisoviética tiene en Stalin la figura por excelencia que recibe la inmensa mayoría de los ataques. Es el Felipe II de la URSS. Y debido a la importancia histórica de su figura, la Leyenda Negra se ha extendido hacia el pasado (Marx, incluso Hegel) y hacia el presente (los famosos y falsos “100 millones de muertos del comunismo”, la falsa ineficacia económica, etc.). No se puede ser ML sin entender, ni defender, la obra de Stalin y su legado en la Historia. No se trata de defender una Leyenda Rosa sobre Stalin, sino de defender la verdad histórica. Por eso, y enlazándolo con el punto anterior, conocer tanto la Historia de la Unión Soviética con Stalin vivo, como conocer su obra teórica y tratar de adaptarla al siglo XXI es fundamental. El PCE, tras el XX Congreso, está en la condición de hacerlo.
  5. Cabrá, en su momento, tratar otras cuestiones a nivel de debate tras la (re)conversión del PCE al ML. La cuestión del euro, la Unión Europea y la OTAN ahora pueden ir por el buen camino, siempre y cuando se defienda una plataforma geopolítica óptima en la que España se pueda integrar. A mi juicio, esa plataforma solo puede ser la de una Alianza Socialista Iberoamericana, por construir, pero cuyos elementos formales y materiales para hacerlo ya están dados, desde hace siglos. El PCE debe orientarse a ello, ahora puede. Pero hay más cuestiones. El feminismo ML es el único compatible con la doctrina nueva del Partido. Es más, el ML, en sí mismo, es ya feminista. Debemos purgar todo Partido ML de todo feminismo de la tercera ola de componentes teóricos postmodernos e individualistas que lo único que consiguen es el enfrentamiento social, la frustración personal y convertir a muchas mujeres en “la loca de los gatos” de los Simpson. En cuanto a la cuestión animalista, esta ideología es simplemente una aberración. Condenar la “crueldad con los animales” no tiene sentido si antes no se da una definición sobre ética y moral, sobre quiénes son los sujetos éticos y morales y sobre qué se entiende por “crueldad” si se carece de una idea ontológica del mal. Puede producirse un efecto bola de nieve que, partiendo de la prohibición de las corridas de toros, lleve al crudoveganismo o a defender la zoofilia, como ya algunos animalistas defienden, siendo coherentes dentro de su locura objetual. El ML es incompatible con la estupidez, y en el seno de un Partido ML no tienen cabida ideas estúpidas como el animalismo.

En conclusión, se abre una nueva etapa en la Historia del PCE. (Re)adoptar el ML es algo positivo, pero solo de manera prudencial. Si las inercias señaladas continuan, y no se hace el trabajo serio que debe hacerse, esta (re)adopción doctrinal puede ser ya tardía, y apuntalar un proceso de descomposición ideológica que se inició a mediados del siglo pasado y que ha dado lugar a la situación actual. Un PCE ML, además, es incompatible con una coalición de partidos populistas postmodernos en la que los nuevos narodniki hispanos, Podemos, sean los que lideren el cotarro. El PCE debe aspirar a destruir esos partidos populistas, si acaso reciclando dentro del Partido a sus mejores militantes, que debe transformar en ML, y no caer en el mismo error en que cayó durante los últimos años del franquismo, en que el PCE se llenó de militantes antifranquistas, que en su inmensa mayoría no convirtió, porque no podía, en comunistas. Por tanto, lo que a priori nos parece el buen camino, puede ser un espejismo que, simplemente, permita enmarcar el proceso final de desaparición del PCE. El tiempo, y la responsabilidad de la militancia lo determinará.

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La gran contradicción política de España. A tenor de lo acaecido hoy en el Parlamento catalán

Puigdemont

Esta tarde-noche del 10 de octubre de 2017, España ha vivido uno de los momentos más surrealistas de su Historia, y no solo de su Historia reciente. El presidente (no elegido democráticamente) de la Comunidad Autónoma de Cataluña, Carles Puigdemont, ha proclamada la República Catalana, que ha durado ocho segundos, y la ha puesto en suspenso a expensas de aprobación del Parlament catalán (de la aprobación de la suspensión, se entiende) para negociar con el Estado central, representado hoy por el Gobierno de Mariano Rajoy, de cara al futuro para un referéndum con condiciones legales y mejorar su posición de cara a un necesario reconocimiento internacional del separatismo catalanista como actor político con apoyos de peso fuera de España.

El ridículo aparente ha sido escandaloso. Muchos izquierdistas indefinidos pensaban que Cataluña estaba en la antesala de la revolución socialista porque salían pagesos (campesinos pequeños propietarios de tierras, más parecidos a los kulaks rusos que a los campesinos sovietizados en koljoses y sovjoses) en sus tractores para bloquear carreteras, tribunales y parlamentos, como esta tarde. Sin embargo, la decepción de estos, de los bundistas catalanistas representados en la CUP y Arrán y sus simpatizantes en todo el territorio español (significativos tuitstars socialdemócratas y marxistas vulgares entre ellos), así como de los grupos parafascistas de la ANC y Omnium Cultural, es manifiesto con Puigdemont por su aparente “Sí pero no”. Sin embargo, lo que Puigdemont quiere es ganar tiempo. Sabe que con el no-referéndum del 1 de octubre, su exiguo resultado, su nulidad legal y su no reconocimiento por ningún poder internacional, Cataluña no puede declarar unilateralmente la independencia. Lo que pretende es ganar tiempo y, sí, chantajear al Estado con una mayor posición de fuerza en el futuro. Que es lo mismo que decir que chantajear a España. Pero no chantajear al “Estado español burgués liberal monárquico integrado en la Unión Europea” solo, o al “Estado español fascista y opresor, cárcel de pueblos”. Quiere chantajear a la nación política española, cualquiera que sea su forma política, monárquica o republicana, socialista o capitalista. Su posición es de debilidad. La pérdida de sede social de más de 30 empresas catalanas que se han ido fuera de la región, el nulo apoyo internacional más allá de Julián Assange, Edward Snowden, los ultraderechistas alemanes, holandeses, italianos (padanos), belgas (flamencos) o británicos, la chapuza de referéndum del 1 de octubre y las movilizaciones españolistas del pasado fin de semana en Madrid y Barcelona, le han llevado a adoptar esta posición. Es una posición de debilidad, repito, pero todavía no de derrota. Sigue jugando con España al gato y al ratón. Y espera que, de cara a los años venideros, este paso hacia atrás le permita al separatismo dar dos pasos hacia delante en condiciones más óptimas. Necesita, además, un gobierno central en Madrid solidario de sus posiciones.

Por eso, la posición de España no puede ser la de dormirse. Ha de asestar al separatismo un golpe mortal ahora, que no le permita levantar cabeza nunca más. El gran problema, y de ahí el título de esa entrada, es que la legalidad vigente, cuya máxima ley es la Constitución Española de 1978 es, a la vez, lo que puede impedir el separatismo y lo que lo aviva y le permite existir y tener fuerza. Hay varias partes de la Constitución actual que así lo permiten. Por supuesto el artículo 2 que, a la vez que proclama la “indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”, reconoce y garantiza “el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Toda nación conlleva una nacionalidad, y toda nacionalidad conlleva una nación. La propia Constitución Española de 1978 permite la articulación de España como Estado plurinacional en sentido étnico-cultural. Y he ahí el problema. Pues el topo separatista y volkisch está ya carcomiendo España desde su propio ordenamiento constitucional. Si esto lo ponemos en correspondencia con todo el Título VIII de la Constitución de 1978, que trata “De la organización territorial del Estado”, vemos que cada Comunidad Autónoma puede ejercer, según el artículo 148 de la Constitución, hasta un mínimo de veintidos competencias. Dichas competencias, además, pueden ampliarse “transcurridos cinco años” de la proclamación de un Estatuto de autonomía, y mediante reforma del mismo. Y puede ampliarse bastante, de cara a adquirir más competencias estatales, consignadas en el artículo 149, y que son un total de treinta y dos. ¿Qué quiere decir esto? Que la plurinacionalidad consignada en el artículo 2 de la Constitución permite que cada Comunidad Autónoma (nación étnica o región) pueda adquirir tantas competencias como las posibles combinaciones legales de la Constitución le permitan. Esto quiere decir que cada Autonomía puede adquirir competencias estatales casi sin limitación, y así podemos encontrarnos con estructuras de Estado en autonomías que disputan, al Estado central, la soberanía. Es decir, Puigdemont y todo el separatismo catalán son un fruto total y absoluto del régimen de 1978.

Y esto es de vital importancia saberlo de cara a la reconstrucción en España de una izquierda políticamente definida que no sea simpática del separatismo. Es imposible esta reconstrucción si, antes, no hay un aplastamiento total, político, no ya solo del separatismo, sino también de las tendencias constitucionalistas ingenuas que, entienden erróneamente, que la Constitución de 1978 es la solución contra el separatismo. No es verdad. La Constitución de 1978 es el mejor aliado del separatismo de cara a conseguir que éste rompa España. Pero, al mismo tiempo, dicho ordenamiento jurídico-constitucional permite que España siga unida de cara a la logística militar geopolítica de la OTAN y la Unión Europea, pero desunida en su interior en tanto que los trabajadores se enfrenten entre sí constantemente por cuestiones territoriales. Y de ahí que Rajoy y Puigdemont se necesiten mutuamente, aunque unas veces ganen más los herederos de Puigdemont y otras veces ganen más los herederos de Rajoy.

Además, reconstruir una izquierda políticamente definida en España que unifique a sus trabajadores contra los enemigos internos y externos de la nación, conlleva entender que, como dijo Stalin “no se puede acabar con el capitalismo sin acabar con la ideología socialdemócrata en el movimiento obrero”. Pues bien, la ideología del régimen de 1978, como una mutación de la “derecha socialista” (en términos de Gustavo Bueno) que representó el franquismo, no es el fascismo, ni tampoco el neoliberalismo. Es la socialdemocracia, el consenso socialdemócrata desmarxistizado, europeísta y capitalista. Esto está consignado explícitamente en nuestra Constitución en el artículo 1: “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”. En España es imposible la revolución mientras no se rompa el consenso socialdemócrata constitucional y se aplaste a sus aliados políticos: el separatismo, el liberalismo conservador y el progresismo. Solo así, las “izquierdas” podrán replantearse sus alianzas y su estrategia, así como su táctica, de cara a entender que sin la toma del poder de todo el Estado español es imposible romper con un consenso socialdemócrata constitucional muy en la línea del proyecto de la Unión Europea. Eso sí, integrando España con otro tipo de alianzas internacionales alternativas a la Unión Europea, al euro y a la OTAN.

Lo de hoy es solo el final de un capítulo. No del libro que se está redactando sobre el régimen de 1978. El separatismo volverá a enseñar sus fauces en cuanto tenga más fuerza. La gran contradicción es que el régimen de 1978, régimen débil en cuyos pilares jurídicos se encuentra su propia autodestrucción, es hoy lo que puede evitar, o mejor dicho, retardar la implosión total de la nación política española. Y mientras no haya una reconstrucción ideológica en un sentido definido de izquierdas, que a mi juicio solo puede ser marxista-leninista, patriótica española, republicana unitaria, antieuropeísta, iberoamericanista, internacionalista y materialista filosófica (una reconstrucción que es impedida o retrasada, hay que decirlo, por el izquierdismo indefinido antiespañol), las cosas seguirán como hasta ahora, o irán a peor. Así pues, los que defendemos estas posiciones solo podemos organizarnos desde ya para ser fuertes en el futuro inmediato. Y hay que hacerlo mientras el Estado y los separatistas, con los izquierdistas jugando a la política entre medias, y con un neofascismo que ya en Valencia y otras ciudades amenaza con comernos el pisto, se mueve y se (re)organiza. Nunca ningún proyecto político, en ciernes si se quiere, había tenido tantos enemigos (separatismo, neoliberalismo, socialdemocracia, europeísmo, neofascismo españolista). Quizás eso sea síntoma de su grandeza, aunque solo sea una grandeza en potencia y no en acto, por ahora. Al menos, de momento y de cara a nuestra orbanización, hay que tener esto claro: que el ridículo de Puigdemont hoy no nos duerma en los laureles.

La Unión Europea niega ahora la entrada de Cataluña, pero si llega a ser independiente tarde o temprano la aceptará, porque “Europa” está por encima de toda consideración. La socialdemocracia está descompuesta, pero por eso ahora es más peligrosa que antes, porque es viscosa y lo impregna todo. El neoliberalismo es la escuela económica y la racionalidad gubernamental dominante, no solo entre las “derechas”, sino también entre las “izquierdas”. El separatismo puede volver a poner en jaque a España, auspiciada por el propio ordenamiento jurídico-político español. El izquierdismo indefinido seguirá siendo impulsado desde los actuales poderes de los partidos de “izquierdas” y desde los institutos y aulas universitarias, pues no supone un peligro revolucionario real. Y el neofascismo españolista busca su oportunidad para aprovechar esta crisis y apropiarse de la idea de España, en un sentido rupturista pero, también, racista, europeísta en el fondo y antiobrero. A la larga, nuestra propuesta será la única solución a todo esto.


Réplica a Álvaro Toca Otheo, de FurorTV

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Ayer jueves 5 de octubre, en la web de FurorTV, Álvaro Toca Otheo, autor del vídeo de FurorTV “¿Por qué Cataluña quiere la independencia?”, criticado en la entrada anterior de este blog, me respondió a mis comentarios. Su respuesta puede leerse en este enlace:

http://furor.tv/repuesta-al-estimado-santiago-armesillas

No me extenderé mucho en esta réplica, que será la última que se produzca por mi parte en este intercambio de ideas. Quiero agradecer el tono inicial de su contestación, que luego al final deriva, a mi juicio, a derroteros que distan mucho del análisis frío de los acontecimientos. No obstante hay que comentar algunas cuestiones iniciales.

En primer lugar, mi apellido no es Armesillas, sino Armesilla, sin la S final. El apellido Armesilla es poco común en España. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España apenas 49 personas tienen el apellido Armesilla en su DNI, tanto de primero como de segundo apellido. Me consta que en México también hay algunos Armesilla. Desconozco completamente el origen de mi apellido, pero desde que tengo uso de razón sí se escribirlo y decirlo. En unos rigurosos periodistas qué menos que pedir que pongan bien los nombres de los sujetos con los que toman contacto y nombran en sus escritos.

En segundo lugar, comentar la foto que ponen de fondo. Soy yo con el actual Papa, Francisco. Esa foto tiene una explicación, que ya di en su momento en el texto “Réplica a Marat”, publicada en Crónica Popular el 17 de octubre de 2016, y que puede leerse aquí: http://www.cronicapopular.es/2016/10/replica-a-marat/. No obstante, entresacaré el párrafo en el que hablo de esa foto y del uso que hizo en su día Marat de ella, porque lo que dije entonces vale también para esta ocasión, y que se deriva de mi anterior pertenencia a Democracia Real Ya, en su vertiente no anarquista, la Asociación DRY:

7) La foto mía con el Papa la usa para atacarme sacándola de contexto. Esa foto se debe a una recepción con el Papa Francisco a la que fue invitada Democracia Real Ya (Asociación DRY), en el año 2014, al llamado Primer Encuentro Mundial de Movimientos Populares (http://movimientospopulares.org; el segundo fue en Argentina). En aquel encuentro, en Roma, fuimos invitados DRY junto con otras organizaciones de todo el Mundo en su lucha contra la pobreza, la explotación y la opresión, cuyos militantes han sido víctimas de represión policial, militar, deshaucio de viviendas y tierras, tortura, amenazas, sicariato, etc. Por citar solo algunas organizaciones había allí gente de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Stop Deshaucios, Vía Campesina, COPINH (organización a la que perteneció la asesinada Berta Cáceres, a la cual tuve el orgullo de conocer allí en Roma, por lo que aprovecho esta oportunidad para reconocer su valía como activista contra la explotación de la selva hondureña y lamentar su asesinato), la Hermandad Obrera de Acción Católica, la Oficina de Información del Kurdistán en Italia, la Cooperativa de Trabajo SUBPGA de los Trabajadores LTDA de Argentina, representantes del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas de México, la Comunidad Frayba, el diario Il Manifiesto, gente de Le Monde Diplomatique, el Sindicato Mexicano de Electricistas, gente del Industrial Workers of the World estadounidense (que ni sabía que todavía existía), el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) e incluso -para sorpresa de Marat-, varios militantes comunistas y socialistas de varios países (Suráfrica, India, Indonesia, Venezuela, Chile, Argentina, Cuba, México, Francia, etc.). Y si bien es cierto que la Iglesia Católica, en muchas ocasiones, ha sido, y es, un tapón político para la transformación social, también es verdad que, probablemente, sea la institución política que mayores transformaciones políticas ha provocado en la Historia occidental, para bien y para mal. Yo soy ateo, y reivindico la crítica materialista a la idea de Dios y a las religiones. Ahora bien, usar una foto contra mi persona sacada de contexto para, además de atacar a DRY, atacar a los obreros católicos y a los grupos que fueron a dicho encuentro, incluidos comunistas y socialistas, solo es propio de alguien que tiene muy mala fe. De hecho, el grito de guerra de todos los presentes en aquel Encuentro, la mayoría iberoamericanos, era “¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!“. Que no es tan definido como “¡Todo el poder a los soviets!“, pero tampoco es el “¡Arriba España!” con el que trata de asociar Marat a IH, a DRY o al propio Gustavo Bueno.

Vuelve a ser extraño que periodistas tan rigurosos no pongan un pie de foto explicando el origen de la imagen, quizás buscando asociaciones ideológicas extrañas a mi persona. Pero aquí está la explicación disponible para ellos y para todos los demás.

En tercer lugar, hay que comentar la lista de enumeraciones que Toca Otheo realiza como respuestas a mis críticas principales de la entrada anterior. Sobre Companys y 1934, decir que hasta tal punto no era un golpe separatista que el mismo Companys ofreció Barcelona como capital provisional de la República en virtud de la amenaza real de que la CEDA capitaneara una transformación de la República en la línea en que el dictador Dolfuss lo había hecho en Austria. La otra respuesta a esta amenaza fue la revolucion de octubre en Asturias, que por la imprudenciad de Companys no pudo contar con la fuerza suficiente en toda España para poder tener más recorrido. Lo de Companys fue, efectivamente, un golpe de Estado como el que están realizando Puigdemont y los suyos, pero con la diferencia de que entonces no se pretendía la ruptura, sino la reconfiguración federal de la República unitaria de 1931, tratando de recupera la República de 1873. Los puntos 4) y 5) era necesario explicarlos porque en el vídeo, que se pretende “divulgativo”, se da a entender, de manera errónea, que Cataluña lleva desde 1640 realizando revoluciones políticas en busca de su soberanía, y no es así. De hecho, contrariamente a lo que Toca Otheo comenta, lo de 1640 no fue una revolución política. Una revolución es un proceso por el cual todas las capas y ramas del poder político pretenden ser alteradas, transformadas, hasta tal punto de que pueda mantenerse su estructura pero bajo una configuración totalmente nueva en lo que respecta al Estado y a la relación de clases. Eso no se produjo en Cataluña en 1640 ni en toda España, aunque empezara como una sublevación contra el Virrey de Cataluña y Conde de Santa Coloma, Dalmau de Queralt. Esa transformación de las capas y ramas del poder del Estado en España no se produjo. Cataluña no conformó estructura de Estado, y fue a pasar a control francés, no total en ningún momento y en disputa con España hasta 1652, acabando todo como narré en la entrada anterior. Solo el Imperio Portugués pudo transformar su relación con España hasta recuperar su independencia, ayudados por Inglaterra. Es por eso que los puntos 4) y 5) se abordaron. Porque, implicitamente, en el vídeo, que se pretende “divulgativo”, se da a entender una Historia que es, en realidad, Historia-ficción.

En cuarto lugar. Si se van a criticar mis argumentos respecto al llamado derecho de autodeterminación, lo suyo es que, como buenos periodistas, investiguen. Y la mejor forma de investigar es simple: lean el libro. Y una vez leído, critiquen y refuten si lo estiman oportuno y viable. Todo lo demás, son puñetazos al aire. Para evitar caer en ese grupo, minoritario, de gente enemiga de mi libro, que son básicamente sujetos que no lo han leído ni lo piensan leer, les invito a hacerlo.

En quinto lugar. Es evidente que hay una polarización, pero no podía ser de otra manera. Estos acontecimientos que vivimos sirven para retratar, de verdad, a la gente. Por un lado, los comunistas que luchamos contra el capital y entendemos qué es esto de la geopolítica, la dialéctica de clases y de Estados y la Historia. Por otro, una izquierda indefinida (que ha simpatizado o bien con el comunismo, o bien con el anarquismo, o bien con la socialdemocracia) más preocupada por destruir España, o por conceder privilegios a los cuales llama “derechos” a regiones enteras, que por dar un golpe efectivo al capital. Y no, que se vayan empresas burguesas de Cataluña no es un golpe al capital, sino un reforzamiento del mismo en tanto la protección por parte del Estado a sus empresas va a primar sobre toda otra consideración, pues todo capitalista busca seguridad jurídica y si no la encuentra en una región cuya capacidad económica expansiva se ve reducida por estos hechos se va a otra. Por eso, la fuga de empresas va a diversificar su rango de actuación siguiendo un modelo más descentralizado de capitalismo, a lo estadounidense, y saliendo del monopolio geconómico de Barcelona y Madrid. Solo la Gran Burguesía y el proletariado se dan cuenta del problema efectivo de Cataluña, y por eso en ninguna de estas dos clases hay un clamor mayoritario por la ruptura de España, sino todo lo contrario. Ambas conocen el tablero de juego, y no van a romperlo (la diferencia es que, hoy por hoy, no hay ningún partido en España que defienda los intereses proletarios). Y aunque haya sectores burgueses y proletarios en el bando secesionista, la mayoría de los sectores que apoyan el separatismo son pequeña burguesía, lumpenproletariado universitario (el universitario español, como tal, encaja en la definición de bohemio saltimbanqui que Marx da de lumpenproletario en su obra El 18 Brumario de Luis Bonaparte), funcionarios autonómicos (maestros de escuela, profesores de instituto, profesores universitarios, administrativos públicos dependientes de la Generalitat), “aristocracia del salario” (asalariados de rentas altas), pequeños propietarios agrícolas, parte del clero rural, etc. Ni clase en sí, ni clase para sí, son ideas manejadas por los separatistas. Curioso que en un vídeo “divulgativo” no se tengan en cuenta esas cosas.

En sexto lugar, las descripciones lacrimógenas del final de la Respuesta de Toca Otheo no deben ocultar que dichas descripciones son, supuestamente, vivencias subjetivas que no añaden nada al análisis concreto de lo que ocurre. Pero sí es verdad que dichas descripciones emotivas engarzan mucho con el contenido pretendidamente “divulgativo” del vídeo. No es mi cometido vital hacer videoblogs en busca de muchos seguidores para, supuestamente, hacer la revolución via vídeos. Mi labor es otra. No obstante, su vídeo, y la respuesta de Toca Otheo lo corrobora, más que “divulgativo” es de propaganda. Y es de propaganda ideológica. De ahí que dijera que sus vídeos oscilan entre la socialdemocracia y el llamado “marxismo vulgar”. No es un insulto ser socialdemócrata. Se trata de una ideología que, históricamente, acaba siendo fundamentalista democrática y políticamente melíflua, y acaba convirtiéndose, realmente, en el ala izquierda del capital (no, decir “Euskal Herría” no te hace ser más de izquierdas que otros). Y tampoco es un insulto “socialfascista”, como sí, llamé a Pablo Iglesias aquí: http://www.cronicapopular.es/2015/12/pablo-iglesias-socialfascista/. El socialfascismo fue, según el término nacido en la época de la Komintern, esa rama de la socialdemocracia que, contra los postulados de la Revolución Bolchevique de octubre de 1917 y contra los comunistas (contra la dictadura del proletariado), se enfrentó a estos también desde el poder del Estado para reprimirlos, como hizo el presidente alemán Friedrich Ebert, quien mandó fusilar a Rosa Luxemburgo tras la fallida Revolución Espartaquista de 1919. La alianza entre los socialdemócratas alemanes y los Freikorps, tropas paramilitares de ultraderecha que batallaron en las calles alemanas contra los espartaquistas (bolcheviques occidentales alemanes), en su represión del comunismo, fue el caldo de cultivo del nacionalsocialismo. En Italia, paralelamente, socialdemócratas partidarios de la intervención italiana en la Primera Guerra Mundial, inspirados por la toma del Fiume por parte de Gabrielle D’Annunzio, se reunieron en Roma para crear los Fascios Italianos de Combate que, ayudados por la burguesía, evitaban huelgas y reprimían a los comunistas. Años después, llegaron al poder. Socialfascista es, por tanto, aquel que prepara, por ayuda implícita o explícita, la llegada al poder político de fuerzas nacionalistas étnicas, interclasistas pero alejadas o en contra del liberalismo burgués y del comunismo obrero, racistas, xenófobas, que buscan privilegios socioeconómicos y el irredentismo (anexión de territorios por motivos étnicos, lingüísticos o culturales). El nacionalismo catalán que, como el vasco, es irredentista, hoy es lo más parecido al fascismo clásico que hay en España. Y Pablo Iglesias, y Podemos en general, es auspiciador de dicho nacionalismo, además del vasco o el andaluz. Por todo ello, el término socialfascista, nacido en época de Stalin, no es un insulto. Se trata de un término político más que apropiado para definir la táctica y la estrategia políticas de Podemos. Partido creado por universitarios lumpen, no se olvide.

En definitiva, entiendo que la labor de FurorTV sea la difusión de propaganda audiovisual con vistas a “subvertir” el orden de cosas existente. Sin embargo, en la línea que se muestra en el vídeo, así como en la respuesta que Álvaro Toca Otheo me realizó, más que “subvertir”, a lo que FurorTV ayuda es a dejar las cosas como están o a dejarlas peor de lo que estaban. No obstante, les invito a que lean mi libro para que me lo critiquen del todo si quieren y tienen tiempo, y les deseo lo mejor de cara al futuro. Un futuro en el que, puede, que ellos ni se reconozcan a sí mismos cuando miren hacia atrás en el tiempo.


Crítica al vídeo “¿Por qué Cataluña quiere la independencia?”, de Furor TV

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El canal de youtube, FurorTV, ha colgado, con fecha 29 de septiembre de 2017, un vídeo en su canal que ha superado ya las 100.000 visititas. El vídeo se titula “¿Por qué Cataluña quiere la independencia?”. Puede visionarse aquí:

 

Tras visionarlo, entiendo necesario hacer críticas a algunas cuestiones planteadas en el mismo. Se trata de errores de bulto en materia analítica e histórica. A mi juicio, el planteamiento del vídeo, más que tener en cuenta la Historia, ofrece una visión ideológica de la Historia de manera parcial. Para empezar por el título. No es que “Cataluña quiera la independencia”. Quieren la independencia, hoy día, una parte de la población catalana, cerca del 45% según las últimas encuestas (prácticamente, los poco más de 2 millones de catalanes que votaron en el pseudorreferrendum del pasado 1 de octubre -hay que decir que el vídeo se hizo con anterioridad, en septiembre, y quizás deban actualizar argumentos después de entonces-). Y esa mitad de la población, amparados por el poder de la Generalitat y de Carles Puigdemont, presidente de Cataluña que, por cierto, está en el poder por la CUP (coalición anarco-independentista y municipalista que trata de controlar, de facto, el poder en Cataluña) y no por votos democráticos, trata de imponer a la otra mitad una secesión que no quiere. Por lo tanto, con el título, poniendo en mayúsculas CATALUÑA e INDEPENDENCIA, FurorTv trata de influir con el mensaje de manera torticera.

La cuestión en el vídeo es que, durante sus 10:04 minutos de duración, se narran episodios de la Historia de España que, entiendo, deben ser revisados. No es una lista larga porque el vídeo no da para realizar un ensayo en contra. Pero sí es necesario responder con las siguientes cuestiones:

1) En 1934 Companys declara el Estado catalán dentro de la República Española. No fue una secesión, sino un intento de convertir la Segunda República, unitaria, en un Estado federal como lo fue la Primera República. Un intento fracasado, por cierto, reprimido por el Estado y sujeto a la Constitución de 1931 que, de haber gobernado la izquierda, también hubiera tenido que aplicar. No gobernaba la CEDA entonces en solitario, sino una coalicón entre la CEDA, el Partido Agrario y el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux. Hablamos, por tanto, de una coalición de centro-derecha en la que, sí, la CEDA tenía tendencias fascistoides. Pero no fue la estupidez de Companys precisamente lo que ayudó a neutralizarla, sino la revolución de Asturias.
2) En la Constitución de 1978 se habla de nacionalidades y regiones, pero no se dice en ningún momento que Cataluña es una nacionalidad. De hecho, no se especifica cuáles son las nacionalidades dentro de España, cuestión que se deja al amparo del desarrollo ulterior de los Estatutos de autonomía.
3) Es anacrónico hablar de federalismo a la hora de describir la monarquía española previa a 1714. Estamos hablando de un Estado que evolucionó, desde un modelo llamado de “monarquía autoritaria” con los Reyes Católicos y durante los siglos XV, XVI y XVII, hasta llegar a un modelo de monarquía absoluta en el siglo XVIII. Qué es una monarquía autoritaria lo explican historiadores como Manuel Álvarez Fernández, o incluso el marxista Perry Anderson. En todo caso, los reinos que dieron lugar a España cedieron su soberanía al Rey central. Pero este proceso ocurrió en prácticamente todos los Estados europeos y asiáticos modernos. Luergo la diversidad española no es algo únicamente característico de nosotros. Todas las sociedades políticas habidas y por haber, también las unitarias y centralistas, son diversas.
4) Es anacrónico hablar de naciones antes de mediados del siglo XVIII. Antes de la revolución norteamericana no hay naciones políticas. De hecho, la nación política es una forma de organización estatal surgida durante dicha revolución y durante la Revolución Francesa
5) Durante el periodo de Pau Claris, tras 1640, no fue Cataluña un Estado independiente, sino parte de Francia. Pronto volvió a España, debido entre otras cosas, al descontento de los catalanes bajo el yugo francés. La Paz de Westfalia de 1648 permitió a Francia ejercer su hegemonía en Europa occidental a costa de España, y de hecho España perdió el Rosellón. No obstante, Felipe IV volvió a ser gobernante en Cataluña.
6) En el vídeo no se dice nada de la manipulación mediática de TV3, RAC1 y otros medios controlados por la Generalidad o por la burguesía catalana en su vertiente secesionista, ni se habla del adoctrinamiento en las escuelas desde la infancia en el odio a España. Pretender culpar en exclusiva al PP (que tiene su culpa, obviamente), demuestra mala fe por parte del canal.
7) De hecho, en el vídeo no se reflexiona sobre la “fábrica de españolistas” que está generando el separatismo catalán.
8) El Estatuto de Cataluña sigue vigente. Solo fueron modificados, por orden judicial del Tribunal Constitucional, 14 artículos de un total de 223.
9) Estamos, una vez más, ante el típico vídeo socialdemócrata que no analiza las cosas en profundidad, sino que toma partido por las tesis de Podemos, en vez de por una perspectiva de clase.

En definitiva, a mi juicio, lo que el vídeo consigue es solo convencer a los ya convencidos. Si se afirma que se va a analizar la Historia de Cataluña en un vídeo, yo pediría más rigor a Furor TV. Claro que pedir rigor a un canal que oscila entre el podemismo socialdemócrata y el “marxismo vulgar”, quizás sea mucho pedir. No obstante, hay que ser optimistas. Es un canal con vídeos interesantes, algunos muy buenos y son jóvenes, y tienen tiempo para evolucionar. A todos nos ha pasado.


La “independencia” catalana: una herramienta del capital contra el trabajo

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El siguiente texto no es mío. Sino del periodista y analista político irlandés Geraóid O’Coilman. Experto en geopolítica y globalización, marxista, presenta un análisis que, a mi juicio, es de los mejores respecto a lo que está pasando en Cataluña. Lo que sigue es una traducción. El texto original en inglés puede leerse aquí:

http://www.gearoidocolmain.org/catalan-independence-tool-capital-labour/

Parte I

La rica región catalana de España ha estallado en la violencia. Tras un controvertido referéndum sobre la independencia, donde menos del 40 por ciento de los habitantes de la región española votaron, el gobierno local de Cataluña ha dicho que declarará su independencia esta semana. Muchos en la izquierda apoyan la independencia catalana. De hecho, afirman que los que se oponen a ella son franquistas y fascistas.

Los comunistas entienden que el fascismo es gobernado por la dictadura de la oligarquía financiera y es en tal contexto que uno debe ver los acontecimientos en España en términos de las alianzas de clase detrás del movimiento independentista. Para ver si el movimiento independentista catalán representa los intereses del trabajo o del capital, tenemos que situar al nacionalismo catalán en el contexto de la configuración del poder global del capitalismo.

Eurotopia

En 1992, el multimillonario y activista de la UE Freddy Heineken diseñó un mapa de una Europa federal. El nuevo mapa propuso dividir los estados europeos en 75 regiones o estados bajo el control central de un gobierno federal europeo.

La idea vino del economista y del filósofo Leopold Kohr que enseñó en la escuela de Londres de la economía. Kohr defendía una forma de anarcocapitalismo. Creía que cuanto más pequeña era la política, más democráticas eran sus instituciones. Kohr propuso un regreso a los micro-estados medievales de Europa como la mejor manera de crear una federación europea supranacional.

Las ideas de Kohr se han vuelto extremadamente influyentes en los círculos políticos de la Unión Europea. Las élites financieras transnacionales quieren convertir a la Unión Europea en la representación política de su poder. Una Europa federal de micro-estados cuyas políticas son determinadas por las élites globales haría imposible que los ciudadanos europeos se unan contra la clase dominante financiera transnacional ; es la razón por la que el mapa de Heineken se está convirtiendo en una realidad sombría en toda Europa.

El anarcocapitalismo es precisamente lo que promueven los financieros globales como George Soros.No es de extrañar, por lo tanto, encontrar el financiamiento de Soros detrás del movimiento deindependencia de Cataluña.

Según La Vanguardia, Soros también ha estado financiando marchas anti-euroescépticas y antixenófobas en Barcelona desde el año 2014. Es irónico oír a los “independistas” antiracistas catalanes que justifican su separación de España con el argumento de que constituyen una “etnia” separada ‘, dado el apoyo de su pagador a la inmigración masiva y al multiculturalismo.

La visión de Leopold de una forma “pequeña-es-bella” de democracia local es atractiva en la superficie; pero no cuando se considera que la ruptura del Estado-nación forma parte de la política de regionalización a largo plazo de la Unión Europea: dividir a las naciones europeas en regiones de un superestado altamente centralizado, tecnocrático y europeo bajo el control de oligarcas como George Soros.

El estado y la gente

Como todos los estados-nación, España es una construcción política e histórica. Durante la dictadura franquista, los movimientos de autonomía regional españoles fueron reprimidos. Mientras que la rebelión de Franco fue apoyada por el imperialismo británico y americano durante la Guerra Civil española, el autoritarismo corporativista, tradicionalista y católico del dictador pronto se convirtió en un obstáculo para los valores libertarios y pequeñoburgueses izquierdistas necesarios para hacer que el capitalismo neoliberal bajo la dictadura de la UE parezca atractivo para las masas.

A finales de la década de los 60, Estados Unidos apoyaba a los movimientos izquierdistas pequeñoburgueses de todo el mundo desde la “revolución” de 1968 en París hasta la Revolución de los Claveles en Portugal, la primera revolución de color del mundo. Los manifestantes en Lisboa usaron flores de clavel para atraer a los soldados a su lado. La técnica se convertiría en una metodología de libros de texto para las agencias del imperialismo estadounidense que buscan derrocar gobiernos hostiles a sus intereses geoestratégicos o económicos.

Las élites globalistas entendieron que el capitalismo en crisis sólo podía sobrevivir a la amenaza del socialismo científico a través de la revolución permanente y el nuevo catecismo de los derechos humanos y la democracia, categorías del pensamiento liberal burgués. Así, la primera revolución de color del mundo se vio en 1975 en Portugal.

El teórico marxista Nicoas Poulantzas señaló correctamente que el conflicto en Portugal estaba entre la vieja burguesía compradora y colonialista y una burguesía nacional emergente que se alía con la clase obrera para derrocar al régimen de Salazar. Pero fue una configuración de fuerzas de clase que derrumbó el Imperio portugués en favor del imperialismo estadounidense. Los trabajadores del Imperio de Portugal se habían convertido en simples instrumentos de rivalidad interimperialista.

Al romper el imperio proteccionista, corporativista y portugués, el capitalismo estadounidense tuvo acceso a nuevos mercados. Poco después de la Revolución de los Claveles, Estados Unidos estaba financiando una guerra civil a gran escala en la antigua colonia de Portugal, Angola. Tomó la intervención de 20.000 soldados cubanos en 1975 para salvar a Angola del neocolonialismo estadounidense.

Para regresar a España, los Estados Unidos no estaban tan preocupados por los peligros de la “transición democrática” en la España posterior a Franco. El fascismo franquista y salazarista había sido útil al imperialismo norteamericano en los años treinta, cuando el asombroso éxito de la democracia proletaria de la URSS y de la economía científicamente planificada amenazó con acabar con la dominación de clase en el mundo. Pero la “amenaza soviética” fue neutralizada por los revisionistas khrushchevistas de finales de los años cincuenta y el proceso de antiestalinización. El comunista irlandés Neil Gould describió correctamente la era khrushchevita como una contra-revolución a gran escala.

La constitución española de 1978 dio a muchas de las regiones españolas el estatus de nacionalidad.A lo largo de los años, los movimientos nacionalistas regionales han crecido en España, especialmente en Cataluña.

Con los niveles de desempleo alcanzando el 50 por ciento entre los jóvenes españoles y la deuda nacional superando ahora el 100 por ciento del PIB, España es un estado-nación al borde del colapso.Cataluña representa el 2o por ciento de la economía española y el 25 por ciento de las exportaciones españolas. El Estado-nación español no puede continuar con sus niveles actuales de endeudamiento y desempleo. Si los oligarcas financieros no dividen el país, existe un grave peligro de revuelta social.

Hasta ahora, la ira pública ha sido contenida por falsos movimientos sociales como el Podos financiado por Soros. La función de ‘podemos’ es aprovechar la ira pública de los efectos del capitalismo, desviando la atención de sus causas, garantizando así la perpetuación del régimen burgués de clase. En lugar de pedir la dictadura del proletariado, Podemos sostiene carteles vacíos que dicen ‘cambiar las cosas- cambiar las cosas’. Así que ahí lo tiene, el programa revolucionario radical para la economía política socialista en el siglo XXI es “¡cambie las cosas!”

Hay miles de personas que se manifiestan en las calles de Barcelona. Los trotskistas están en paroxismos revolucionarios cuando los trabajadores atacan y amenazan con derribar el “régimen español”. La “revolución” es, se entusiasman, adquiriendo cada vez más un “carácter de clase trabajadora” .

Durante la Guerra Civil Española, la Unión Soviética apoyó al legítimo gobierno republicano de España contra los rebeldes fascistas de Franco. La URSS llevó miles de niños españoles a su cuidado y suministró a los republicanos españoles armas y armaduras pesadas. Una victoria fascista fue finalmente asegurada a través de las acciones ultra-izquierdistas de los trotskistas y anarquistas que se negaron a unirse al frente popular en apoyo de la República contra la reacción fascista .

En cambio, los trotskistas sabotearon y atacaron al movimiento popular, enmascarando su reacción en consignas revolucionarias sobre el “levantamiento de los trabajadores”. George Orwell fue uno de los espías trotskistas enviados a Cataluña por la inteligencia británica para informar sobre los comunistas. Posteriormente haría carrera a partir de la difusión de mentiras y desinformación sobre Stalin y la URSS, escribiendo para publicaciones financiadas por la CIA.

La “izquierda” está desempeñando el mismo papel hoy en día apoyando la agenda de la independencia catalana del imperialismo. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha demostrado una vez más que tiene una mala comprensión de la lucha de clases y la globalización al unirse al coro de condena por la represión legítima del ilegítimo movimiento ilegítimo del Estado español.

No estamos por un momento sugiriendo que el gobierno español es antiimperialista. De hecho, pueden incluso estar colaborando con los separatistas. Después de todo, ambas partes representan los mismos intereses de clase, y tampoco toleramos la brutalidad policial. Pero ningún comunista genuino podría apoyar un movimiento pilotado por la reacción, diseñado para dividir a la clase obrera y servir a los intereses del imperialismo. Existe una fuerte posibilidad de que los organismos estadounidenses de cambio de régimen como el Centro de Acciones y Estrategias No Violentas Aplicadas (CANVAS) puedan estar en el terreno en Cataluña entrenando activistas para la próxima ‘revolución’ de la globalización.

Los partidarios de los separatistas dicen que la rica Cataluña está siendo oprimida por España. ¿Desde cuándo los ricos son oprimidos por los pobres?

Ahora, Soros y co quieren “cambiar las cosas” un poco más. Es hora de dividir al proletariado español convirtiendo las nacionalidades españolas en “naciones” falsas, totalmente bajo el control de un superestado europeo corporativo. Después de Cataluña, seguirán más. La Unión Europea está observando tranquilamente mientras España se desgarra. Europa pasará por un período de crisis y caos. Es un paso necesario hacia el ordo messiánico ab chao por venir.


“Izquierda tricornio” vs. Izquierda Indefinida

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En redes sociales, sobre todo en ese pozo sin fondo que es Tuiter, se utilizan de vez en cuando expresiones que, de un modo u otro, se vuelven virales. ¿Qué es la viralidad en Internet? Es la aplicación al lenguaje de Internet del consumo de comida rápida. Se trata de expresiones, información o datos que, en tiempo record, alcanzan muchas visitas o mucha difusión. Eso conlleva que un término pueda durar días, semanas o meses (no mucho más) como viral. Pero tan rápido como llega a ser viral deja de serlo.

Ahora, el término viral más utilizado entre la izquierda indefinida de Tuiter (luego explicaremos qué es esto) es “izquierda tricornio”. Parece que este término está sustituyendo a “nazbol” progresivamente, aunque se siga utilizando todavía. Nazbol es el acrónimo de “nacionalbolchevique”, una ideología política que surgió en Alemania en la década de 1920 que pretendía mezclar nacionalismo alemán con sindicalismo y socialismo no marxista, cuyo padre fue Ernst Niekisch, persona que, por cierto, fue preso político en la Alemania nazi. Posteriormente, hacia la década de 1990, el nacionalbolchevismo es rescatado, como término, en la Rusia postsoviética por el escritor Eduard Limonov y por el politólogo Alexandr Duguin. Juntos crearon el Partido Nacional Bolchevique de Rusia, hoy ilegal. Con ellos, el nacionalbolchevismo comenzó a utilizar el acrónico “nazbol”. Y el nacionalbolchevismo ruso era, claramente, nacionalista volkisch, euroasianista, no marxista y antimaterialista. Limonov y Duguin luego han tenido trayectorias distintas. Limonov sigue siendo nazbol, aunque se ha aproximado al nihilismo filosófico, y recientemente se ha pronunciado a favor de la balcanización de España (aquí: https://mundo.sputniknews.com/europa/201709121072291643-bloguero-ruso-analiza-posible-salida-catalunya-espana/). Duguin es, hoy, asesor del Kremlin y un tradicionalista paneslavista que propone superar las ideologías de la Modernidad (que él identifica con el liberalismo, el comunismo y el fascismo) hacia una “cuarta teoría política” que, más bien, suena a un intento de combinar el tradicionalismo ultraconservador ruso de siempre con el uso de las más innovadoras tecnologías y desarrollo científico.

Aunque Limonov, el nacionalbolchevique pata negra vivo por excelencia, se haya pronunciado abiertamente por la destrucción de la unidad nacional española, la izquierda indefinida de Tuiter utiliza el término “nazbol” no con rigor, sino como insulto para referirse a las izquierdas definidas (anarquista, socialdemócrata, liberal, comunista o maoísta) que sí defienden la unidad de la nación política española. Porque, para esa izquierda indefinida, España = Franco. Y acabar con la unidad de España es acabar con Franco. Así de simple es la asociación de ideas de esta izquierda indefinida, funcionalmente analfabeta. Pero, a medida que se van desarrollando los debates en Internet, esta izquierda indefinida ve que los argumentos de las izquierdas políticamente definidas son sólidos, y la acusación de “fascismo”, “franquismo”, “nazi”, “nazbol”, etc., va perdiendo fuste. Y de ahí el uso del término “izquierda tricornio”, que incorpora el término izquierda, por fin, en sus insultos, pero lo asocian al tricornio de la Guardia Civil, instituto armado de naturaleza militar dependiente del Ministerio del Interior y del de Defensa, fundado en 1844 (más de cien años antes del franquismo), que nació para asegurar la seguridad pública en el ámbito rural (debido a la lucha de clases entre terratenientes y campesinos surgido del caos derivado de las Guerras Carlistas), y que es sucesora de la Santa Hermandad, creada por Isabel la Católica. Hubo guardias civiles partidarios de la república, en la primera y en la segunda y en la Guerra Civil. Es cierto que durante el franquismo fue un cuerpo represor, pero siempre lo fue, como les cualquier cuerpo policial en cualquier Estado. Si Cataluña fuese un Estado, los Mossos serían un cuerpo represtor, igual o más estricto que la Guardia Civil actual. De hecho, ya lo son.

En todo caso, “izquierda tricornio” es el enésimo, y seguramente no el último, término utilizado por la izquierda indefinida para denostar a las izquierdas políticamente definidas que no tragamos con el España = Franco de estas. El término “izquierda tricornio” (tricornio = Guardia Civil = Franco = España = Franco) es, como “nazbol” en España, sociológico. No político, ni filosófico. Izquierda indefinida, en cambio, tiene otra fundamentación. Remito a esta entrada para entender qué quiero decir con izquierda indefinida, en la que la idea de izquierda indefinida queda explicada, junto a otras, en la primera respuesta a la pregunta inicial de esta entrevista: https://ameriberia.wordpress.com/2017/10/01/entrevista-para-el-tuitero-razon-e-ira/.

La izquierda indefinida, que en España además es antiespañola, coquetea con el nacionalismo volkisch (inspirador del nacionalsocialismo) y es funcionalmente analfabeta, aunque se pueda asociar a diversas izquierdas definidas (liberalismo, anarquismo, socialdemocracia, comunismo, maoísmo) que sí tienen un proyecto definido respecto del Estado, se asocia a ellas solo por militar en partidos o sindicatos, pero, sobre todo, lo hace por cuestiones socioculturales. Por estética, por imaginería (colocarse avatares con símbolos, llevar determinada ropa, escuchar determinada música, tener determinadas relaciones sociales, salir por determinados ambientes, etc.), pero no por una definición política estricta, rotunda, esta izquierda indefinida carece de proyecto político claro, y en ocasiones flirtea con ideas reaccionarias que no saben que lo son. Se podría decir, incluso, que la mayoría de las personas que en España se definen de izquierdas lo son, pero de una izquierda políticamente indefinida. O bien extravagante (cuyas ideas no se circunscriben al Estado, sino que están fuera de él, bien por cosmopolitismo, bien por secesionismo), o bien divagante (intelectuales), o bien fundamentalista (la “verdadera izquierda”, el “verdadero socialismo”, todo el que no sea como ellos es “fascista”), la izquierda indefinida es mayoría y, frente a ellos, lo único que se puede hacer es armar un discurso de izquierdas políticamente definido que, por ahora, no puede hacerse mayoritario. Pero sí es necesario para articular la construcción de futuros frentes ideológicos y políticos necesarios a nivel nacional e internacional. Como diría Indalecio Prieto, “¡Señores, hay que definirse!”.


Entrevista para el tuitero “Razón e Ira”

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El tuitero “Razón e Ira” me ha pedido contestar a unas preguntas para un trabajo de una asignatura que cursa este año. Le he pedido permiso para colgarlo en esta bitácora y me lo ha dado. Espero que sea de interés para los lectores:

-¿Crees que el espectro político de izquierda y derecha sigue siendo aplicable a la política de hoy en día?

Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta tres cosas. La primera, que la división entre derecha e izquierda nació con la Revolución Francesa de 1789, cuando en la Asamblea Francesa los representantes de privar al rey absolutista Luis XVI del veto regio se situaron a su izquierda, y los partidarios de mantenerlo se situaron a su derecha. La izquierda política surgió, por tanto, como una negación del Antiguo Régimen, como la negación de la unión de Trono y Altar, de los estamentos y de los privilegios. La izquierda es la elevación del Tercer Estado que estudió Sieyés a nación política, pasando de ser súbditos del Rey a ciudadanos libres e iguales en derechos y en deberes en la nación. Así pues, la nación política es la primera modulación de sociedad política pergeñada por la izquierda. La segunda, que durante doscientos años la izquierda radical, jacobina, surgida durante la Revolución Francesa, va evolucionando hasta desaparecer, como tal, tanto en su pugna con los reaccionarios (la derecha primaria) como con las subsiguientes generaciones de izquierdas políticamente definidas que se van conformando y que se definen tanto frente a la derecha como frente a otras izquierdas. La derecha también va evolucionando parejamente a las izquierdas, con la salvedad de que el proyecto de la derecha siempre será el de mantener la apropiación originaria de la tierra y de la propiedad propia del Antiguo Régimen, habiendo una consistencia interna mayor en la derecha que en las izquierdas, que serán más plurales y llegarán al inevitable enfrentamiento mutuo. Así, mientras la izquierda jacobina construye la nación política republicana y pretende expandir la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano mediante la imposición del Código Civil napoleónico por vía imperial, la izquierda liberal, que nace en el Imperio Español, contempla la nación política tanto por la vía republicana como por la monárquica a través de la Constitución de Cádiz y la universalidad católica (esto la convierte, también, en derecha liberal). Con el auge del movimiento obrero por el desarrollo de las Revoluciones Industriales, la izquierda definida anarquista (anarco-sindicalista) verá no solo en el Antiguo Régimen el problema, sino en el Estado, también en el Estado-nación, por lo que se definirá como su negación total y absoluta. El anarco-sindicalismo será la vertiente de la izquierda anarquista más puramente política, y en puridad, será la izquierda definida más “pura”, más “radical”. Frente a ellos y a las anteriores, también frente al Antiguo Régimen, el marxismo dará lugar a tres generaciones de izquierdas políticas definidas con proyectos disímiles. La izquierda socialdemócrata pretenderá llegar al socialismo partiendo de la democracia liberal burguesa y el sindicalismo de clase, quedándose en el Estado de bienestar y abandonando el marxismo. La izquierda comunista (marxista-leninista) se instaurará en la Rusia de los zares mediante la revolución violenta y la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, con un proyecto expansivo similar al bonapartista, pero cayendo en 1991. Por su parte, la izquierda asiática, la maoísta, hará la revolución en China, la nación más poblada de la Tierra, y tratará de expandir su universalidad lentamente, convirtiéndose primero en la primera potencia económica e industrial del Planeta, y en eso siguen. Habrá también izquierdas políticamente indefinidas, sin un proyecto político respecto del Estado como las anteriores, caracterizadas por otras cuestiones. Habrá una izquierda extravagante, cuyas acciones pretenden obviar al Estado y se concentrarán en lo sociológico o “cultural”, como las ONGs. Habrá una izquierda divagante, que será propia de los charlatanes de la intelectualidad (aunque se adscriban, en ocasiones, a partidos o fuerzas de izquierda definida). Y habrá una izquierda fundamentalista, fusión de las dos anteriores, y que se considerará a sí misma como la “verdadera izquierda”, el “verdadero socialismo”, pero que será, digamos, más propia de las izquierdas de las “políticas de identidad” postmodernas surgidas de las Universidades anglosajonas cuyo evangelio será la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Las izquierdas definidas tienen dos características. Una genérica, el racionalismo universalista. Su proyecto, pudiendo ser nacional-político, es sobre todo universal, pues considera cualquier sujeto, independientemente de su raza, sexo, origen, edad, orientación sexual, etc., es capaz de conocer cualquier tipo de verdad, y por ello debe conocer la verdad de la izquierda definida y de su proyecto. Una verdad basada no en espiritualismos metafísicos religiosos ni en idealismos, sino en el racionalismo crítico y/o en el materialismo filosófico, que siempre, y en cualquiera de sus vertientes, es incompatible con toda forma de derecha política. Por eso, las izquierdas, a diferencia de las derechas, pueden ser, a la vez, universalistas y patriotas. La otra característica, específica, es lo que Gustavo Bueno llamaba “racionalización revolucionaria por holización atómica”. A diferencia de la holización anatómica, que transforma una sociedad manteniendo sus partes anatómicas, formales, de tal forma que puede seguir dividida la sociedad en estamentos, la holización atómica, destruye esas partes y genera un tipo de unidad social nueva, la nación política, donde los súbditos ya no se adscriben a estamentos, sino que son atomizados y unificados por la nación política. La derecha, por su parte, siempre parte de planteamientos que, o bien son particularistas (de raza, clase, sexo, de secta, etc.) o bien son universalistas pero irracionales (Dios, la revelación, etc.). Se distinguirían tres modulaciones de la derecha alineada con el Antiguo Régimen. La derecha primaria, los reaccionarios, que quieren volver al Antiguo Régimen tal cual. La derecha liberal, que es al mismo tiempo la izquierda liberal, y que evoluciona tiempo después al neoliberalismo. Y la derecha socialista, que trata de evitar la revolución socialista obrera instaurando el Estado de bienestar conservando las instituciones del Antiguo Régimen. Habría también derechas no alineadas con el Antiguo Régimen, que no quieren mantener las instituciones propias de aquel, pero que parten de planteamientos particularistas y/o irracionalistas. En este caso encontramos las derechas no alineadas pero internas al Estado nación (el fascismo y sus diversas derivaciones), y las extravagantes al Estado nación (el neofeudalismo separatista, la Teología de la Liberación, el indigenismo y ciertas formas de ecologismo). La tercera cosa que habría que tener en cuenta es que las líneas que diferencian a izquierdas de derecha parte de puntos distintos, que pueden converger, y que de hecho se han vuelto indiscernibles desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, y de manera más acusada desde la caída del Imperio Soviético. Sin embargo, esas líneas pueden volver a bifurcarse en el futuro, debido a ese punto de partida antedicho. Esto todavía no ha ocurrido, pero desde una perspectiva propia de la filosofía política, la distinción izquierda-derecha puede volver a ser importante en el futuro, si bien es cierto que hoy día no hay diferencia real entre una y otra. Podría haber una izquierda políticamente definida en el futuro, quizás desde una recuperación y readaptación (redefinición) del marxismo-leninismo adaptado al mundo postsoviético en que vivimos. Pero este tipo de izquierda, primero, solo puede tener impacto universal desde una plataforma continental, geopolítica, homogénea y amplia (Estados Unidos, Rusia, China, el mundo islámico, Iberoamérica), y segundo, sería una construcción política que va a tardar décadas, quizá más, en cristalizar, en definirse. Y cuando lo haga, lo hará no solo frente a las derechas, sino también frente a todas las izquierdas anteriores.

-¿La izquierda contemporánea puede ser considerada obrera?

No. Lo que queda de las izquierdas, teniendo en cuenta todos los procesos descritos antes, es el fruto de la descomposición, sobre todo, de las izquierdas anarquista (cuyas ideas están diluidas en diversas formaciones políticas), socialdemócrata (indistinguible del liberalismo) y comunista (que no se ha enterado de la caída de la URSS y que, además, en ocasiones es tan liberal, o más que la socialdemocracia o que la derecha liberal, sobre todo debido a que la inmensa mayoría de partidos (euro)comunistas han sido copados, no por obreros, sino por universitarios postmodernos que no tienen las lecturas adecuadas para entender el mundo de hoy, ni el de ayer. Es cierto que el término obrero, con el postfordismo y el toyotismo, tiene que ser reestudiado. Pero, a mi juicio, las categorías de la Economía Política analizadas por Marx en El Capital y otros textos, en lo sustancial, siguen siendo las mismas. Y de ahí, para reconstruir una izquierda políticamente definida, también habrá que partir.

-¿Puede el marxismo encasillarse dentro del espectro político? En caso afirmativo, ¿Significa eso que marxismo y progresismo socialdemócrata son compatibles en un mismo lado de la balanza o uno está ocupando el lugar del otro?

El marxismo es una doctrina filosófica, cuyo núcleo central, más que el materialismo dialéctico (que vino después), es el materialismo histórico. No puede encasillarse en el espectro político pues no es una ideología política como las analizadas antes en otras respuestas. Lo que no quita afirmar que toda doctrina filosófica es, también, una ideología, una cosmovisión del mundo de un grupo frente, o contra, otras cosmovisiones de otros grupos, y frente o contra esos mismos grupos. No obstante, ni como filosofía, ni inspirando a otras ideologías, el marxismo es compatible con el progresismo socialdemócrata. El marxismo, con la evolución histórica que ha tenido, ha tenido potencial revolucionario real cuando ha sido marxismo-leninismo, y de ese marxismo-leninismo habrá que partir en el futuro para construir, junto al materialismo filosófico, una izquierda políticamente definida que tenga algo que decir en este mundo de más de 7000 millones de hombres y mujeres. La socialdemocracia hiede, y muere, a medida que hiede y muere la sociedad política de mercado pletórico capitalista que la encumbró.

-¿Existe en España a día de hoy algún partido comunista que pueda ser vanguardia del obrerismo? En caso afirmativo, ¿Cuál?

No existe tal fuerza hoy. Hay clase en sí (esa “clase de clases” que son los trabajadores asalariados, y en cuyo núcleo está el proletariado productor de valor y plusvalor), pero no clase para sí, pues los trabajadores o bien pasan, o bien son liberales, votantes del PP, socialdemócratas, separatistas o miembros del DAESH. Sin partido de vanguardia obrera los trabajadores seguirán votando a fuerzas que les perjudiquen siempre.

-¿Crees que el término marxismo/marxismo leninismo se usa de forma incorrecta hoy en día?

Sí, se usa como se usa la palabra “democracia” o, siglos ha, “cristiano”. Como término identitario que, al pronunciarlo afirmativamente, cura de todos los pecados y limpia el alma del penitente, por la que llegará al cielo y estará libre de cualquier degeneración moral o ética.

-Desde tu experiencia y conocimientos, ¿Qué errores crees que comete el movimiento comunista español? En caso de que no creas que haya errores en éste puedes saltar la pregunta.

El principal error influye a los errores prácticos, militantes. Y es la nula y deficiente formación teórica, no ya solo en marxismo-leninismo, sino en política, economía, filosofía, ciencias e historia, de sus cuadros dirigentes. Se trata de un páramo desolador. Un partido comunista no tiene que transformar a todos los obreros en polímatas, pero sí debe buscar la excelencia en su vanguardia, llevando a la misma a los elementos mejores de la clase obrera. Socialismo es elevar el nivel del pueblo, y para hacerlo hay que elevar el nivel del partido. Eso, hoy día, no se da. El error más grave, que condiciona a los demás, es que no hay movimiento comunista español porque no hay un marxismo-leninismo español propio.

-¿Se puede contemplar en España la llegada al poder del comunismo de forma electoral?

No. Lo que no quiere decir que no se puedan utilizar los mecanismos electorales burgueses para lograrlo. Pero nunca de manera unívoca y aislada. Pero teniendo en cuenta lo respondido en la pregunta anterior, hoy día eso es inviable. Yo, hablando con camaradas que considero muy valiosos, he llegado a la conclusión de que, en verdad, los dirigentes de los partidos de “izquierdas” que no son el PSOE, no quieren realmente gobernar. Solo incordiar, molestar, y destruir todo lo que tocan, siempre que en esa destrucción no peligre su posición socioeconómica de privilegiados con cargo público.

-En comparación con el resto de Europa, ¿Qué fuerza tiene el comunismo en España?

No hay comunismo en España. Luego nula.

-¿Es posible una revolución para llegar al poder en los tiempos en los que vivimos?

Siempre es posible, desde una perspectiva de la libertad de. Ahora bien, desde una perspectiva de libertad para, que es la verdadera libertad, no es viable la revolución comunista porque no tenemos libertad para organizarla porque no existimos. ¿Puede haber una revolución de otro tipo, separatista, fascista, etc.? Podría, pero también tienen sus limitaciones. Los mecanismos de encauce de la democracia liberal burguesa siguen siendo acusados, flexibles y fuertes, a pesar de la degeneración de dicho sistema político.

-¿Cómo afecta al movimiento comunista español la existencia de distintos partidos que dicen defender una misma idea marxista?

Si no hay movimiento comunista español, la existencia de distintos partidos es irrelevante. De hecho, que haya muchos partidos comunistas, o que se llamen tales, evidencia también que no hay movimiento comunista español. Los comunistas deben militar en un único partido, el más fuerte. Y, hoy por hoy, solo ocupa una posición así el Partido Comunista de España (PCE), a pesar de los pesares.

-¿Crees que existe en España la necesidad de establecer un sistema comunista? Si es así, expón, por favor, tus motivos.

No, porque si hubiese dicha necesidad (que ha de ser objetiva, no subjetual), nada de lo descrito antes pasaría. A mi juicio, lo que urge es la reconstrucción teórica del marxismo-leninismo, de cara a su reconstrucción práxica. Y digo el marxismo-leninismo porque es la única doctrina que, de verdad, ha puesto en jaque al capital.

-¿Cuál es el mayor problema del movimiento comunista en España?

Que no existe. Pues, habrá que generarlo, fortalecerlo y expandirlo. Y eso tanto frente a los enemigos externos como a los “internos”. Y para eso, habrá que ayudarse tanto de los amigos “externos” como de los “internos”.